Paulo Toledos: el arte como camino, trazo, constancia y disciplina

 


Fue alrededor del año 2004 cuando tomé la decisión de adentrarme en el mundo creativo, inscribiéndome en la carrera de Diseño Gráfico en el Instituto AIEP, en Santiago de Chile. Esta carrera me llamó la atención gracias a un amigo que ya la estaba estudiando desde hacía un par de años.

Durante ese proceso estudiantil conocí a varios amigos y personajes que deambulaban por los pasillos de la institución. Uno de ellos (lo llamo “personaje” porque así lo veía cuando me lo cruzaba) me llamaba la atención con su pelo crespo y sus grandes anteojos negros. Un día, un amigo de aquellos años me lo presentó. ¿Su nombre? Paulo. Paulo Toledo Spencer.

Me llamó la atención de inmediato: estaba estudiando Diseño Multimedia y conectamos al instante. Comenzamos a conversar e intercambiar ideas sobre diseño y creatividad. Dio la casualidad de que vivíamos muy cerca, en la comuna de Maipú.

En esos viajes de regreso a casa en micro, hablando sobre arte y creatividad, me contó que amaba pintar, y que llevaba varios años haciéndolo. Me invitó a su casa, donde quedé sorprendido: su habitación se había transformado en un taller de artista.

Desde ese momento, mi mirada hacia Paulo cambió. Lo admiraba profundamente, porque él representaba algo que ya vivía en mí, pero que yo aún no había descubierto.

Con los años, Paulo (o "Crespo", como le decíamos algunos con cariño) y yo fuimos forjando una gran amistad. Compartimos idas y venidas, visitas a nuestras casas como adultos jóvenes independientes —con nuestras parejas del momento—, tertulias, y pequeñas exposiciones en las que participaba Paulo. Siempre terminábamos celebrando con alguna cerveza alegre en mano.

Mi admiración por su trabajo nunca cambió. Y él, como buen amigo, siempre me compartió su conocimiento con generosidad.

Hoy quiero contarte un poco sobre la historia de este gran artista chileno al que admiro profundamente y que ha influido de manera poderosa en mi obra.

---

Toledos: arte con alma y propósito

 

Mientras muchos chicos jugaban fútbol en alguna cancha de Maipú, los domingos Paulo Toledo tomaba su mochila y caminaba rumbo al Museo de Bellas Artes. Ahí lo esperaba lo que realmente lo conmovía: una exposición capaz de remover su mundo interior. Me emociona imaginarlo así, tal como me lo contaba en nuestras conversaciones. Recuerdo que mencionó una pintura de Matta como una de sus primeras revelaciones —universos y galaxias que lo atraparon para siempre—.

En mi caso, también hubo obras que me marcaron. Tal vez no de niño, pero sí en mi camino creativo. Como si alguien hubiese dejado una puerta entreabierta para que yo la cruzara.

Paulo es autodidacta. Su camino, como el mío, no ha sido fácil, pero sí profundamente honesto. Comenzó a pintar en 1995 en los talleres de Balmaceda 1215, y más tarde realizó su primera exposición en Estación Mapocho. Para mí, Toledos es un artista que se mueve con fuerza, sin pedir permiso, guiado por ese fuego interno que solo el arte puede mantener encendido por tanto tiempo.

Estudió Dibujo Técnico en el DUOC, donde conoció a personas clave en su formación: Ennio Bucci, Sandro De Ponte y Camila Squella. Me conmueve cómo habla de esas influencias, de la disciplina que aprendió en México, y de cómo se formó para autogestionar y mostrar su obra. Escucharlo es ver reflejos de mi propio camino: el arte como forma de autoconocimiento, de reinvención constante y de resistencia emocional.

Paulo dice que ser artista es encontrar un equilibrio, un propósito. Y lo suscribo completamente. Con los años uno va entendiendo que la pintura no es solo forma y color: es energía que se transmite, es algo sagrado, un lenguaje que conecta y transforma. Me imagino que su taller debe ser como el mío: un corazón que late con cada obra terminada, con cada intento fallido, con cada experimento. Suena Cerati o jazz mientras pinta, y sus mundos personales emergen en cada tela, grabado o escultura. Yo también me dejo llevar por la música, lo gestual y lo inconsciente.

Entre sus influencias están Matta, Kandinsky, Miró, Basquiat, Haring… y también grandes nombres del arte chileno como Sammy Benmayor y Bororo. Esos ecos también resuenan en mi proceso, aunque cada uno toma lo que necesita y lo transforma. Paulo ha sabido hacerlo con soltura, con frescura, con ese trazo negro tan característico que delimita y libera a la vez.

En mi caso, la gestualidad, la energía del cuerpo, lo visceral también están presentes. Pero más que una técnica, es una forma de existir.

Lo que más me une a su trabajo es esa búsqueda de sentido, de lo interno. Paulo pinta desde lo que vive: sus hijos, la naturaleza, la ciudad, el amor. Yo también parto muchas veces desde la mancha, sin boceto, dejando que el pincel me diga hacia dónde ir. Su pintura es espontánea, como la mía, porque nace de un lugar muy profundo que no se puede forzar.

Sus personajes tienen alma: el pájaro "Libertad", el elefante "Abundancia", el perro Gutiérrez que representa al niño interior… Y eso me hace pensar en mis propios símbolos, en cómo vamos construyendo un lenguaje visual que dialoga con el mundo. Es ahí donde lo personal se cruza con lo universal, lo íntimo con lo colectivo.

Gutierrez

Paulo no se queda en la tela. Hace arte social, arte con propósito. Trabaja con jóvenes, imparte talleres de arte terapéutico, comparte lo que ha aprendido. No solo pinta: abre la obra como puente, como herramienta de transformación. El arte puede sanar, puede inspirar, puede enseñarnos a mirar de nuevo.

Admiro profundamente su recorrido. Me recuerda que este oficio no es para quien busca atajos, sino para quien decide vivir desde el alma, con constancia y amor por lo que hace. Como él mismo dice:

"Creo en mi trabajo y en mi pintura. Es lo que me llena el alma."

Y yo, como su amigo y artista, también lo creo.

—Rafandré

 

¿Te inspiró esta historia?

Si sentiste alguna conexión con este relato, te invito a dejar un comentario, darle me gusta y compartirlo con alguien que también ame el arte. Juntos construimos una comunidad donde el arte no solo se observa, sino que se vive.

 

Gracias por leer.

@rafandre.art 

Comentarios

Entradas populares